Por lo que he platicado con otras personas, el 2009 ha sido un año muy cambiante y un tato difícil para muchos. Particularmente, a mí me ha representado un año de muchas despedidas.
Lamentablemente, los pocos días que quedan de este año y en los que pareciera que ya nada va a pasar, el fallecimiento de un buen amigo y compañero de lucha llegó.Alberto Guerrero Flores, ser humano, hijo, hermano, padre, amigo, compañero, hombre de lucha. Alberto fue toda su vida un hombre de valores y principios libertarios, un hombre disciplinado y con el coraje para llevar a cabo sus ideales y pelar por sus convicciones.
Alberto siempre trabajó por un país más justo, más equitativo, más humano. Siempre navegó contracorriente asumiendo las consecuencias de sus actos. Alberto estuvo toda su vida al lado de los trabajadores, de los que menos tienen, de "los jodidos". Alberto siempre solidario, siempre en pié de lucha, siempre esperando paciente los sueños que hoy, los que nos quedamos, tenemos que alcanzar.Alberto trabajó junto a organizaciones que persiguen esa utopía que siempre buscó. Miembro de la Unión de Juristas de México, colaborador fraterno de la OPC-CLETA, adherente de La Otra Campaña, asesor para generar cooperativas, líder social, dirigente estudiantil, soñador empecinado por un mundo mejor.
Alberto, amigo, co-locutor en nuestro programa de radio, compañero que siempre nos impulsó y nos enseño mucho sobre cómo llevar nuestro hermoso proyecto radiofónico, para ti estas palabras que he escrito con el corazón expuesto para el amigo que vivirá eternamente en las obras que sembró durante su camino hacia la utopía.Cuando un hombre de lucha muere, cosas extrañas acontecen en el entorno de los que se quedan.Pequeños detalles cambian y se tornan centellantes. Volteamos la mirada a ese insecto que se posa en las hojas de una planta, el viento suave toca nuestro rostro con perseverante sintonía, el ambiente se vuelve cálido y frío al mismo tiempo, el cielo se pinta de un color jamás visto pero que siempre recordaremos.
Cuando un hombre de lucha muere, algo nuevo renace en cada uno de los que lo vivimos.El corazón palpita más fuertemente ante una historia de lucha que culmina. Las raíces que en vida cimentó florecen al instante. Nueva vida brota de él, nuevas ramas lo elevan hasta tocar las nubes de la utopía que siempre persiguió, nuevos pasos continúan su camino, el mismo camino que ahora luce lleno de retoños ante lo que en vida sembró. 
Cuando un hombre de lucha muere, renace en cada puño en alto.
No cesará su lucha,
no cesará su canto por la vida,
no cesará su paso firme,
no cesará su palabra libertaria.

Cuando un hombre de lucha muere, no podremos decir que ha muerto porque cada vez que pronunciemos su nombre confirmaremos que su paso por la vida le ha dado la eternidad de su presencia.
Alberto; ¡Hasta la Victoria Siempre!