Neruda nos regala esta frase, cierta, inmejorable…

¿Y es que realmente es más largo el olvido?
¿Hemos perdido nuestra capacidad de amar?
O tal vez amamos con reserva,
nos volvemos prisioneros del cuerpo,
pensamos en lo que vendrá o no vendrá,
en si la persona merece ser amada,
en si merezco amar a esa persona.
Cuando amamos,
lo hacemos intensamente,
así, fugaz, como una explosión.
Sin embargo,
cuando olvidamos,
procuramos hacerlo eternamente.
Hagamos del amor algo interminable
y del olvido sólo un instante que quede así,
en el olvido.