El Poder de una Fotografía*
Foto: Lila Sarai
No todo lo que vemos es cierto, ni todo lo cierto es lo que vemos. A este respecto, la fotografía ha sido denominada, entre muchas acepciones, como el medio a través del cuál se obtiene un retrato de la realidad, y es por esto que muchos han aprovechado esa cualidad para plasmar con precisión ‘su realidad’.Sin embargo, la fotografía posee límites en sí misma a la vez que es ampliamente interpretable.
Un ejemplo claro es la fotografía artística, la cual ha sido seducida con la idea de traspasar la mera representación fotomecánica de la realidad y de abrir el campo fotográfico al de la interpretación.La imagen es interpretable y cambiante desde el momento en que la sacamos de su contexto, incluso el lugar donde la exhibimos y el cómo la exhibimos crea un significado.
Con la llegada de las nuevas tecnologías, la imagen se ha vulnerabilizado y se ha convertido en un objeto ampliamente modificable. Es así como podemos convertir la foto del muro de nuestra casa en el piso de la Luna y decir que la tomamos en uno de tantos viajes.
Ahora bien, la imagen no sólo se modifica en cuanto a contenido desde algún programa en una computadora. También se modifica desde el momento en que el contexto fotografiado es fabricado. Nosotros podemos ver una fotografía de navidad de nuestra familia y vemos a dos primos abrazados muy sonrientes, ahora bien, esos primos no se llevan bien y sólo posaron para la fotografía. Luego entonces, no podemos decir que la fotografía nos está retratando realmente la situación.Aún así, la imagen contiene un peso increíble en quien la ve. Tan sólo habríamos de plantearnos qué habría pasado si no existieran imágenes de lo que pasó en Tabasco. ¿Nos daríamos cuenta de la magnitud de los hechos?, la gente impresionada por la gravedad de la catástrofe que vio en las imágenes, de no haberlas visto, ¿habría mandado víveres con la misma vehemencia con que lo ha hecho hasta ahora?. Una imagen tiene el poder de cambiar lo que imaginamos de tal o cual cosa y conlleva también una responsabilidad en quien la capta y/o la modifica (tanto por lo que proyecta como por lo que hace dentro del contexto ñeque fue tomada).
Un ejemplo de esto último es el caso del fotógrafo ganador del premio Pulitzer en 1994, Kevin
Carter, quien captara a una niña en Sudán a punto de morir de hambre mientras es acechada por dos buitres que esperan su muerte para devorarla. Carter sólo captó la imagen y se retiró y en entrevistas posteriores al Pulitzer le cuestionaban el qué hizo por la niña, si la había ayudado, si la había llevado a un albergue de una ONG que estaba a sólo unos kilómetros de ahí. Kevin Carter no soportó la presión de los medios y el de no haber hecho nada y se suicidó un mes después.Y regresamos el primer punto. Esta misma imagen no es igualmente interpretable en una galería de la World Press Photo que en alguna , Colombia. Omayra permaneció tres días sumergida en el fango mientras fue captada casi ininterrumpidamente por cámaras de televisión.
Los socorristas se dieron cuenta de que estaba atrapada en el fango y que la única manera de sacarla era amputarle las piernas o tratar de desasolvar el lugar. La ineficomunidad que sufre hambruna.
La fotografía también crea un registro de lo que pasa en el mundo. Sabemos de quienes existen por ese registro fotográfico. Biológicamente conocemos a nuestros amigos, nuestra familia y demás personas gracias a ese banco de imágenes que se almacena en nuestro cerebro.
La foto es testigo de lo que pasa o de lo que no llega a pasar hasta que es mostrada. Esto se ejemplifica en el caso de Omayra Sánchez, una niña colombiana que falleciera tras una larga agonía víctima de una erupción volcánica en el año 1985 en Armerocacia del gobierno por proveer recursos y ayuda a la comunidad culminó en la muerte de esta pequeña que fuera captada en el momento de exhala su último aliento por el fotógrafo Frank Fournier.
Esta fotografía dio la vuelta al mundo como testimonio de la ineptitud del gobierno Colombiano ante tal acontecimiento. Actualmente podemos encontrar la Fundación Armando Armero, la cual se ubica en el lugar donde murió Omayra.
Luego entonces, ante la contradictoria función de la fotografía es de preguntarse: ¿es la imagen una manifestación del consciente-inconsciente colectivo?, ¿hasta dónde puede llegar el poder de manifestación de una imagen?.
*Este artículo nace a raíz de una conferencia dicatada por Arturo Ávila Cano. Gracias por el tiempo compartido con mis alumnos...en verdad muchas gracias.